Entrenar duro sin cuidar la alimentación es dejar resultados sobre la mesa. No hace falta una dieta estricta: unos ajustes básicos marcan una diferencia real en tu rendimiento y en tu recuperación.
Antes de entrenar
Un WOD de alta intensidad no se afronta bien en ayunas prolongado ni con el estómago muy lleno. Una comida ligera con hidratos de digestión media (fruta, arroz, pan) entre 1 y 2 horas antes te da energía sin pesadez.
Después de entrenar
La ventana post-entreno es clave para la recuperación: proteína (para reparar el músculo trabajado) combinada con hidratos (para reponer el glucógeno gastado) en la siguiente comida. No hace falta un batido de proteína si tu comida ya cubre esa necesidad.
Hidratación y descanso, la parte que se olvida
Entrenar varias veces por semana exige beber agua de forma constante, no solo durante la clase, y dormir lo suficiente — es durante el descanso, no durante el WOD, cuando el cuerpo realmente se recupera y progresa.
Puedes entrenar perfecto y aun así estancarte si la nutrición y el descanso no acompañan.
Cuándo pedir ayuda profesional
Si entrenas con regularidad y quieres ajustar tu alimentación a tus objetivos concretos (rendimiento, composición corporal, recuperación), lo más eficaz es un plan personalizado en vez de reglas genéricas de internet — puedes consultar el servicio de nutrición deportiva de Redfield T&F.
Y si todavía no entrenas con nosotros, reserva tu clase gratis para empezar por la base: moverte bien y con regularidad.